BALÓN CUADRADO
Jesús Yáñez Orozco
El diputado Ernesto D’Alessio sugirió severas sanciones contra árbitros y atletas ’vendidos’
Cárcel y multa, pidió el presidente de la Comisión del Deporte de esa Cámara
Podría ir de cinco a 10 años de prisión
Fue tomada a chunga, en redes sociales –aunque tenga una pátina de razón–, la propuesta futbolera –contra los árbitros, entre otros–, del diputado federal Ernesto Vargas Contreras (PES, Partido Encuentro Social, aliado de Morena, en el poder), mejor conocido como Ernesto D´Alessio, a punto de cumplir 42 años de edad, hijo de la cantante, Lupita D´Alessio, y del fallecido actor Jorge Vargas.
Su iniciativa, que podría ser aprobada, por tener apoyo de mayoría en esa Cámara, pretende crear el delito de ’fraude de resultados deportivos’ en el que se plantea cárcel y multa de mil a 3 mil UMAS (salarios mínimos que se ubica en 102 pesos diarios, entre 102 mil y poco más de 300 mil pesos) a quien soborne atletas, árbitros y/o entrenadores y cárcel de cinco a 10 años.
De ser hecha ley, sería necesaria la creación de una Fiscalia Especial para Delitos Relacionados con el Deporte.
Entonces, la pregunta obligada:
¿Para qué el cacareado VAR?
Ernesto también es hermano de Jorge D’Alessio, intérprete y fundador del grupo musical Matute. Su madre, la llamada ’leona dormida’, ha hecho público que indujo a sus hijos a consumir drogas. Hace tiempo ella, aterrada por la culpa, se convirtió al cristianismo.
Familia que siempre ha vivido en un mundo de oropel.
La dinastía D’Alessio es hechura de la oscura sombra del Canal de las Estrellas, Televisa. Empresa que ejerce un férreo control sobre el futbol mexicano, hace 60 años. En la década de los 90s, contra los estatutos de la FIFA, llegó a poseer cuatro equipos a la Primera División: América, Atlante, Necaxa, San Luis. Representaban el 20 por ciento de los 20 clubes.
Hace tiempo, según trabajadores de su área administrativa, poseía las cartas de más de 200 futbolistas nacionales y extranjeros.
Además, insólito en el futbol mundial, la televisora organizará por tercera vez, al alimón con Estados Unidos y Canadá, el mundial de 2026. Ya lo hizo en 1970 y 1986.
Denota el discurso del legislador que desconoce aspectos sensibles, medulares, del deporte nacional, que requieren prioridad. Por ejemplo, el deporte de alto rendimiento. Cuba tiene 220 medallas olímpicas en contraste con las 70 mexicanas.
No todo se mide en preseas ni títulos mundiales.
Es claro.
Pero… el deporte es reflejo de una nación.
Y en México, no tiene pies ni cabeza, desde que se creó la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), hace 30 años, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Ahora a cargo de Ana Guevara, medalista olímpica de plata en Atenas. Que nada bueno augura, según analistas.
México, además, es campeón mundial en un bonito deporte, que muchos todos practican: obesidad y sobrepeso infantil y adulto. La padece alrededor del 70 por ciento de la población de 130 millones de habitantes. Seguido por Estados Unidos.
Somos, en estricto, sentido, una sociedad enferma. Mientras, Ernesto se afana en mandar a chirona a los árbitros, atletas, entrenadores…
La página web Sopitas, una de las más difundidas en redes sociales, comentó con un barniz de sorna:
’En plena crisis de credibilidad (más que la de costumbre) de los servidores públicos –refiriéndose a Morena–, el diputado Ernesto D’alessio se ve temerario y propuso no sólo colocar la atención en un tema que muchos dirán: ‘¡eso qué, güey!’…’
Y agrega:
’Sino crear una nuevo delito: el ’fraude en resultados deportivos’… tiembla Ame (América, propiedad de la poderosa Televisa, uno de los más polémicos y populares del balompié local) digo, vamos a ver de qué trata este proyecto que plantea que hay corrupción en todos lados y, pos entonces, hay que erradicarla.’
Debido a sus dislates, con frecuencia, el actor es criticado en redes sociales. En días pasados respondió, retador, que el pueblo no es el que paga su salario. Desató más ira.
Y por su supina ignorancia suele ser víctima de la sorna de redes sociales. Como cuando confundió ’heterofilia’ con halterofilia’.
Medio mundo se pitorreó de él y lleva apenas poco más de dos meses en el cargo.
(El lado oscuro de los hombres del negro)
Quizá Ernesto se prejuició, para pedir cárcel a los silbantes, con los comentarios de los ex futbolistas extranjeros que fueron pareja de La Leona, su madre: Carlos Reinoso, chileno, uno de los mejores mediocampistas llegados al futbol mexicano en los años 70s, también producto de Televisa –en particular de Guillermo Cañedo de la Bárcena, brazo derecho de los Azcárraga–.
Sus mayores glorias fueron con América. Él y Lupita nunca se casaron, pese a que duraron juntos varios años. Fue púbico su tórrido romance. Incluso hubo violencia psicológica del ’maestro’, como gusta Reinoso ser llamado.
Otro es Julio Canessa, uruguayo. Militó en Atlas de Guadalajara, Universidad Autónoma de Guadalajara, Necaxa, León, Potosino y Atlante. Aunque sí llegaron al altar, el matrimonio duró un suspiro: alrededor de un año.
Ernesto D’Alessio tomaba mamila en un balón. Desde pequeño abrevó futbol. Mañana, tarde y noche.
Durante uno de los partidos amistosos de los Ratones Verdes, dirigidos por Ricardo Ferretti, a finales de 2018, prefirió ver el encuentro que asistir a una sesión en la Cámara de Diputados.
El problema no son los silbantes, entrenadores, ni atletas. El soborno corrupción es una pandemia ancestral en todos los estratos sociales, iniciativa privada y burocracia, incluido el deporte.
Si bien, los hombres de negro, no son perita en dulce en ninguna parte del planeta donde se practica este deporte. Son villanos favoritos de la afición. En lugar de satanizarlos hay que acorazar su actividad para que no haya duda de su labor.
La realidad es otra.
La falta de ética y moral están alcantarilladas en las oficinas de los zares del balón, padres de los Ratones Verdes: Emilio Azcárraga Jean, dueños de Televisa y América; Ricardo Salinas Pliego, propietario de TV-Azteca, Atlas y Morelia; y Olegario Vázquez Aldir, quien posee Grupo Imagen TV y Querétaro.
Son una suerte de Trinidad Maldita –Azcárraga-Salinas-Vázquez– y forma parte del Consejo Empresarial de asesores del presidente Andrés Manuel López Obrador. Priorizan el negocio sobre el deporte. Cuando estaban con el PRI, López los llamaba ’mafia del poder’.
Deshonestidad que involucra también asociaciones y federaciones de todos los deportes, Ninguna se salva. No pasarían la prueba del ácido.
Por eso el deporte está como está.
D’Alessio ataca la causa y no la consecuencia de la pandémica manipulación de partidos. Silbantes, entrenadores y atletas son la parte más frágil del andamiaje, hecho con palillos, del balompié, en particular, y del deporte nacional, en general.